Saltar al contenido

ACEITE Y BÁLSAMO

Son productos que se utilizan como primer paso de la doble limpieza, y se caracterizan por tener una fórmula a base de aceites, muy eficaz para retirar la suciedad liposoluble como el maquillaje, la protección solar y el exceso de grasa de la piel. Están creados para eliminar la suciedad del interior de los poros, donde se acumulan impurezas y se forman los puntos negros, sin causar irritación.  

Los limpiadores en aceite son ideales para mantener los poros limpios y evitar los puntos negros. Además no resecan la piel, algo que le encanta a cualquier tipo de piel, incluso a las que son más grasas o tienen imperfecciones. Recuerda, ante todo, confort.

Lo que diferencia los dos productos es la textura; por un lado, el aceite es líquido y fácil de usar, mientras que el bálsamo es denso y destaca su aporte sensorial.

Para aplicar el aceite, coge una pequeña cantidad de producto y masajea con movimientos circulares con la piel seca, por rostro, cuello y escote durante un par de minutos. Añade un poco de agua con tus dedos y sigue masajeando hasta conseguir una emulsión parecida a la leche. A continuación, retíralo con la ayuda de esponjitas o lingette desechable, previamente humedecida, para facilitar la limpieza.

El bálsamo se aplica de forma parecida. Basta con coger una pequeña cantidad de producto y repartirla por rostro, cuello y escote, en seco. Inicialmente, tiene una textura parecida a la miel que, a medida que vas masajeándola, se convierte en un agradable aceite que envuelve fácilmente, todas las impurezas liposolubles de la piel, de la misma forma que el aceite. A continuación, emulsionamos el producto y retiramos, siguiendo los mismos pasos.

Si tienes la piel seca o sensible, la sensación jugosa que te aportará al retirarlo te va a encantar, pero si la tienes más grasa o acneica te recomiendo, seguir con un producto en base agua realizando una doble limpieza. Recuerda que no solo te van a aportar frescor, sino que también ayudarán a eliminar los restos de producto graso de la piel.

¿POR QUÉ ME GUSTA?

Llegar a casa después de un día agotador y usar un bálsamo desmaquillante, puede convertirse en uno de tus mayores placeres diarios. Es una auténtica maravilla para retirar maquillaje waterproof, incluso de pestañas y labios, pero si no te maquillas, puedes usarlo igualmente, e incluso, incluirlo en tu rutina AM, ya que dejará tu rostro iluminado, pulido y libre de impurezas.

El bálsamo desmaquillante asegura una limpieza perfecta y exquisita. Y el beneficio sensorial que aporta es un plus. Al fin y al cabo, las texturas son lo que hacen que te guste o no un producto y estoy segura que este, te va a enamorar tanto como a mí.