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GESTIÓN EMOCIONAL DEL ESTRÉS

¿ERES CONSCIENTE DE TODOS LOS FACTORES QUE TE ESTÁN CAUSANDO ESTRÉS DURANTE EL DÍA?

Nerviosismo, ansiedad, falta de motivación, días interminables en la oficina…Llegar a casa con agotamiento, pero, por desgracia, el día aun no ha terminado. Debes seguir haciendo mil y una tareas hasta caer en la cama a las tantas de la noche… ¿Sabes gestionar tu vida para no caer en las redes del temido estrés?

¿Qué es el estrés?

El estrés es la respuesta que tiene el cuerpo ante una amenaza, liberando hormonas como la adrenalina y el cortisol.

Es uno de los principales factores que influyen en el mal funcionamiento del organismo, pues no solo afecta psicológicamente, sino que también, afecta a todos nuestros órganos, que se ven sometidos a cambios por culpa de nuestros hábitos de vida poco saludables.

Con el estrés crónico, algunas personas experimentan síntomas como dolor de cabeza e insomnio, poca energía, tristeza o irritabilidad, problemas digestivos e incluso de fertilidad.

¿Qué es el cortisol?

El cortisol es una hormona del estrés, pero necesaria para el buen funcionamiento del organismo. Se produce en la glándula suprarrenal y sirve para aumentar el nivel de azúcar en la sangre. Cuando los niveles de cortisol se disparan puede producir efectos negativos en nuestro cuerpo como el aumento de grasa, promoviendo a su acumulación.

¿Cómo afecta el estrés en la piel?

El estrés aumenta la actividad de unas enzimas llamadas metaloproteinasas, que se encargan de degradar el colágeno provocando arrugas y flacidez. Además, una piel estresada se suele desequilibrar produciendo sequedad o problemas de imperfecciones tales como el acné. Aparecen las ojeras y las bolsas en los ojos, aumentando el envejecimiento prematuro de la piel.

Pueden aparecer también rojeces, descamación, reacciones inflamatorias como la dermatitis e incluso alergias. Ya que la piel está conectada al sistema circulatorio y nervioso y cualquier alteración repercute en su aspecto.

¿Cómo evitar el estrés?

En primer lugar, debes observar tu cuerpo y tu ritmo de vida. Dar importancia al descanso y a la buena alimentación, mantener un estilo de vida saludable, evitando la ingesta de productos procesados, alcohol y tabaco. Andar diariamente y realizar ejercicio físico de forma regular.

Saber organizar y gestionar el tiempo que debes dedicar a cada una de tus tareas e intentar no enfadarse con facilidad. Dedicar tiempo a respirar de forma consciente, ya que es una de las principales prácticas que ayudaran a sanar el cuerpo de estrés y rápidamente te inundará de bienestar.

¿Suena bien verdad? Aunque en la mayoría de los casos, cuesta ponerlo en práctica, te animo a que pares un momento, reflexiones y busques en ti cuál es tu prioridad. ¿Vivir al límite, aumentando tu metabolismo oxidativo y potenciando el envejecimiento de todos tus tejidos y órganos? ¿o intentarlo y ver qué pasa?

Encontrar tu momento diario de bienestar, muchas veces te puede salvar la vida y ahí es donde vuelve a aparecer el Skincare. Dedicar unos minutos al día para ti, para tu piel y tu cuidado personal, no solo te ayudará a tener una piel más bonita, sino que también te aportará paz y bienestar después del día de locos que hayas pasado. Si tienes que invertir tu tiempo en tantas cosas, no olvides que la más importante eres tú. Invierte en ti primero.

Como ves, hay muchas técnicas cotidianas, bastante sencillas, que puedes adaptar a tu ritmo de vida para que sea menos estresante, pero si, aun así, sientes que la situación te supera, lo ideal es acudir a un especialista.