Saltar al contenido

LA LUZ AZUL

SMARTPHONES, ORDENADORES, TABLETS… EL TEMIDO ENVEJECIMIENTO SILENCIOSO DEL SIGLO XXI.

El estilo de vida actual puede ser muy estimulante, pero le está pasando factura a tu piel y a tu salud. La luz azul que emiten los dispositivos digitales acelera el envejecimiento de la piel. Cada vez pasamos más horas delante de pantallas, exponiendo nuestra piel a altos niveles de radiación de luz azul.

¿Te lo has planteado? La luz azul te acompaña durante todo el día. En la oficina, comprando por internet con el ordenador o la tablet, buscando un restaurante, un taxi o mandando un WhatsApp, con el smartphone… Incluso cuando lees un artículo o una novela desde tu e-book. Y es que, el mundo digital es el futuro y la evolución.

Los dispositivos digitales llegaron para quedarse. De hecho, incluso hay quienes lo utilizan como una herramienta infalible, cuando quieren que un niño esté tranquilo durante una cena o comida en un restaurante.

Tu smartphone es lo primero que ves al despertarte y lo último antes de dormirte, hasta tal punto, que incluso te despiertas con la alarma que le has configurado. ¿Pero es realmente inocuo? ¿O afecta más de lo que puedes imaginar?

¿Qué es la luz azul?

Es un tipo de luz que forma parte del espectro de luz visible para el ojo humano. La luz azul proviene de la radiación solar y nos ayuda a regular los ciclos de sueño. Es natural y a dosis normales no es dañina, sino que beneficia al ser humano. ¿Entonces cuál es el problema? La sobreexposición. Los dispositivos digitales nos acompañan durante todo el día en prácticamente todas las tareas cotidianas, aumentando así, los niveles de sobreexposición. Siento decirte, que el dispositivo que emite una mayor radiación de luz azul es tu smartphone, ya que tienen una longitud de onda mayor al resto de dispositivos digitales, provocando problemas de hiperpigmentación en la piel y estrés oxidativo, entre otros efectos nocivos.

¿Cómo afecta la luz azul a la piel?

La luz azul tiene la capacidad de poder penetrar profundamente y dispersarse por las capas de la piel, dañándolas a diferentes niveles. En primer lugar, provoca fotoenvejecimiento prematuro, dejando la piel más propensa a padecer arrugas, pérdida de elasticidad y de firmeza, problemas de hiperpigmentación tales como manchas e irregularidades en el tono. He aquí, la pregunta del millón. ¿Eres de las que no salen de casa sin protección solar pero aun así te salen manchas y ya no sabes que hacer? Si bien es cierto que las manchas pueden ser debidas a diferentes factores tanto internos como externos, uno de ellos podría ser el exceso de este tipo de radiación en tu piel.

Otro de los factores importantes que debo destacar, es que la luz azul debilita la barrera cutánea, que es una barrera bacteriana, que separa la piel del medio externo, dejándola más expuesta a la penetración de agentes patógenos y contaminantes. Esto puede inducir a una piel más reactiva, sensibilizada e incluso inflamada, ocasionando daños irreparables en los componentes esenciales para la salud de la piel.

¿Cómo podemos frenar el envejecimiento cutáneo producido por la luz azul?

Existen diferentes firmas cosméticas en el mercado, que han empezado a formular productos para contrarrestar los efectos nocivos de la luz azul en la piel, incorporando activos como los prebióticos y los antioxidantes, que ayudan a restaurar el daño y a proteger la piel aumentando su resistencia. Los podemos encontrar en formato sérum, incorporados en diferentes cremas o incluso en factores de protección solar y brumas.

¿Cómo afecta la luz azul al organismo?

Siento decirte que la luz azul no solo afecta en la piel. También afecta a la vista. Los laboratorios oftalmológicos han creado diferentes herramientas para poder frenar los efectos dañinos de la luz azul en los ojos, incorporando filtros en diferentes modelos de gafas.

El ojo humano no está preparado para bloquear el exceso la luz azul de manera natural y eso causa fatiga ocular. Incluso aumenta el riesgo de padecer enfermedades oculares por sobreexposición. Los principales síntomas que puedes notar cuando tus ojos están saturados de tanta luz azul son dolor de cabeza, vista cansada y borrosa, sensibilidad ocular, dolor e hinchazón alrededor de los ojos.

Como te he comentado, existen gafas anti luz azul, que pueden ser con o sin graduación para evitar la temida sobreexposición diaria a la luz azul. Neutralizan la fatiga y evitan los efectos nocivos de este tipo de radiación.

Otros factores para evitar el exceso de la luz azul

Actualmente, muchos de los smartphones y dispositivos electrónicos, tienen aplicaciones o funciones para poder bajar la intensidad del brillo o modificar los colores de la pantalla, para hacer frente a la luz azul. Incluso venden filtros adhesivos para bloquear la luz azul. Pero no olvides, que por muchas herramientas que pongas entre tu organismo y el medio externo, es un hecho que el exceso de luz azul es perjudicial para la salud y la mejor cura es evitar en la medida de lo posible, esa sobreexposición.

La sobreexposición a la luz azul disminuye los niveles de melatonina, una hormona esencial para descansar y conciliar el sueño, repercutiendo en la reparación de los tejidos.

¿Miras el móvil antes de dormir? Seguramente te costará más conciliar el sueño y descansar, ya que la luz azul imita el brillo del sol, confundiendo nuestro cuerpo y dándole un mensaje erróneo, y a la larga, no conciliar bien el sueño, puede conllevar problemas de neurotoxicidad que dificultan el sueño reparador, pudiendo modificar el funcionamiento de las hormonas que controlan el sueño y el apetito, creando desequilibrios en la salud.

A partir de ahora, cuando tengas pensado pasarte el fin de semana haciendo una maratón de Netflix o viendo Reels en Instagram, ponte tus gafas anti luz azul, como picoteo, un buen bol de frutos rojos o cítricos y aplícate un sérum facial rico antioxidantes y prebióticos.