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¿Cómo deberías proteger la piel del sol?

Los rayos solares UV son los principales causantes de fotoenvejecimiento cutáneo.

Cuando la piel se expone al sol, se generan radicales libres que aceleran el estrés oxidativo. Al no tener suficiente protección natural para frenar el daño solar, se produce un deterioro de las fibras dérmicas. Este proceso hace que la piel se vea apagada y que aparezcan manchas, líneas de expresión y arrugas prematuras.

Todos los tipos de radiación solar penetran en la piel: los UVA actúan sobre la dermis, mientras que los UVB lo hacen de forma superficial, en la epidermis. Además, la luz azul y los infrarrojos provenientes del sol, también dañan la piel, llegando a penetrar hasta la hipodermis.

En cualquier época del año, el protector solar es un paso antiedad imprescindible en la rutina de belleza diaria, ya que frena el envejecimiento prematuro y evita enfermedades cutáneas.

Para tener una relación saludable con el sol, es imprescindible tomar consciencia de sus efectos y protegerse correctamente:

  • Aplicar protector solar a diario y de forma generosa.
  • Repetir como mínimo cada 2 horas, sobre todo si existe exposición directa.
  • Utilizar gafas de sol y sobrero o gorro.
  • Mantener el organismo bien hidratado.
  • Consumir alimentos frescos y de temporada, para aumentar el aporte de antioxidantes naturales.
  • Reforzar la protección biológica del organismo, con suplementos de fotoprotección oral.
  • Utilizar cosméticos antioxidantes.

Existen diferentes tipos de filtros solares, para poder satisfacer a diferentes tipos de piel y necesidades.

Personalmente, suelo utilizar filtros físicos, ya que no penetran en la piel y por lo tanto, son ideales para pieles sensibles o reactivas. Además refuerzo la protección con fotoprotectores orales, y si se que voy a estar expuesta al sol, llevo conmigo una gorra o sombrero.

RECUERDA

LA EXPOSICIÓN A LA RADIACIÓN SOLAR ULTRAVIOLETA PUEDE PROVOCAR HASTA EL 80% DEL ENVEJECIMIENTO CUTÁNEO.